Norberto Pablo Cirio (Buenos Aires, 1966) ha asumido como propia la tarea de estudiar la presencia africana en la Argentina. Lo que supone admitir la indudable renovación historiográfica que sus investigaciones han aportado y aún aportan, sobre todo en áreas disciplinares como la antropología cultural, la filología, la etnomusicología, y la historia social y política. Cirio ha asumido un compromiso intelectual que insiste en visibilizar la producción política y artística de los afroargentinos y su papel en la construcción histórica de un país considerado comúnmente como la “Europa” de Sudamérica cuyo blanqueamiento simbólico y material de fortísima vocación eurocentrista y claro signo racista, sobrevive a través de la resistencia a integrar la “cultura afroargentina” en la historia oficial.
Pero tanto él, como otros académicos, saben que la producción de conocimiento no ocurre en un vacío. Más allá de los obstáculos de publicación y circulación de sus investigaciones, de las trabas mentales e institucionales, de los aspectos “monomaníacos” del canon historiográfico, los objetos de estudio se mueven en un entramado social y simbólico, siendo éste en algunas ocasiones, tan o más poderoso que las condiciones materiales que lo minorizan.
La negación o indiferencia hacia estas voces marginadas sólo podrá ser superado con el esfuerzo de investigadores como Cirio. El rigor y la profusión de sus trabajos se sitúan en el espacio de la estricta contestación intelectual, a la manera del poeta guineano Francisco Zamora Loboch, actuando como una fuerza “Rompedora de teorías/rasgadora de mitos”.









