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Costa de Marfil: algunas claves

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En este artículo intentamos analizar la cuestión marfileña a partir de algunas preguntas surgidas del Máster de Cultura y Desarrollo en África desarrollado en Barcelona. Las preguntas corresponden a la asignatura Historia de África. 

¿Laurent Gbagbo tiene razón al acusar a Francia, USA y Banco Mundial de ingerencia para colocar a una Alassane Ouattara, supuestamente más dócil?

Una carta con la que jugar: Alassane Ouattara era funcionario del Fondo Monetario Internacional. Por lo que se podría suponer cierta inclinación de algunos países en su favor a priori. Sin embargo hay que recordar que Francia y USA no siempre han ido de la mano en referencia a Costa de Marfil. Más bien Francia ha llevado la voz cantante por ser ex-colonia.

Laurent Gbagbo desde siempre, cuando se oponía incluso a Houphouet Boigny en los 90, uno de sus principales argumentos era la ruptura de los lazos neocoloniales franceses. Por otra parte, y al menos durante la segunda vuelta de la campaña electoral de 2010, acentuó este argumento por dos motivos principales. Por un lado se veía acorralado por la unión de Konan-Bedié y Ouattara descendientes de los “Houphouetistas” que destacan por sus relaciones privilegiadas con Francia en particular. Por otra parte Gbagbo ha desarrollado una política de alianzas interétnicas que han llevado a que no pudiera utilizar el argumento de la “ivoirieté” de Ouattara, porque podría volverse en su contra, de ahí que este argumento solo se haya esgrimido, al menos con fuerza, después de las elecciones por parte de Gbagbo.

 

Sin embargo, como reconoce “Vladimir Cagnolari en Le Mode Diplomatique (“A l’origine des affrontements postélectoraux; Côte d’Ivoire, les héritiers maudits de Félix Houphouët-Boigny”, 1 de Enero de 2011. ), este discurso antifrancés de Gbagbo no se ha correspondido en general con el mantenimiento de relaciones privilegiadas a nivel económico con Francia. Por ello es más bien una estrategia más que un argumento real y fundado.

¿Fue Henri Konan Bedié -la vox populi le considera hijo natural del primer presidente Félix Houphouët Boigny- un intento de establecer una dinastía republicana, con bases en una sólida clientela estatal?

Desde la muerte de Houphuet Boigny (padre de la independencia marfileña), varios líderes se disputan su “herencia” política. En efecto, Bedié (http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/bedie.htm), que gobernó Costa de Marfil hasta que fue depuesto por un golpe de estado en 1999, era el hijo político predilecto o preferido de Houphuet Boigny. Sin embargo también heredó los métodos antidemocráticos de su mentor. Esta situación, unida a la situación económica del país que pasaba por la crisis de los 90 (crisis de los precios del Cacao principalmente), le llevaron a Ouattara, primer ministro de Houphuet Boigny entre 90 y 93, a erigirse en “hijo adoptivo” de Houphuet Boigny, disputándole así esa herencia política a Bedié.

Pero en mi opinión el PDCI (Parti démocratique de la Côte d’Ivoire) es el partido de mayor vertebración a lo largo de Costa de Marfil por la política de alianzas estratégicas entre grupos étnicos que llevó a cabo Houphuet Boigny durante su mandato. Bedié, como candidato de este partido se perfilaría como el continuista de esta herencia política. Sin embargo, pesaron más sus años en el poder de “malgobierno” frente a los otros dos candidatos, Gbagbo y Ouattara, cediendo a Ouattara la batuta de los “houphouetistas” (alianza ya fraguada en 2005) y que suponía en la práctica la resurrección del concepto del PDCI de vertebración norte-sur del país.

¿La fuerza de Gbagbo reside sólo en el Ejército o hay apoyos identitarios?

Es reconocido por todos, incluso los actores internacionales que Gbagbo goza de apoyos en el interior del país. Estos apoyos están concentrados en el sur principalmente. Pero si algo ha aprendido Gbagbo de Houphuet Boigny es la geopolítica étnica, por otro lado siempre presente en los países africanos. Para granjearse apoyos del norte se casó mediante el rito tradicional (ya que la poligamia no es legal como tal en Costa de Marfil) con una mujer originaria del norte. Además se alió a la familia Coulibaly de gran inflluencia en el norte del país.

Este dato indica la necesidad de Gbagbo de ganarse el apoyo de los pueblos del norte, algo que en cierto modo ya tienen ganado los “houphouetistas”. Hay que recordar que Bedié es del sur del país y además perteneciente a una la influyente tribu de los Baoulé (http://www.ohchr.org/en/udhr/pages/Language.aspx?LangID=bci ) del sur de Costa de Marfil.

En resumen, y al igual que en la mayoría de los países africanos, la baza étnica es muy sensible, por lo que se evita zarandearla mucho, aunque hay que jugarla necesariamente para ganar unas elecciones.

¿Estos apoyos se basan -o no- en la que fue doctrina constitucional  de la 'ivoirité' ('marfileñidad), que alejó en su día a Alassane Ouattara de las elecciones presidenciales, al ser hijo de inmigrantes?

Por lo dicho anteriormente la “ivoirieté” es un arma que no se ha esgrimido con tanta profundidad hasta después de los resultados electorales. Todos los candidatos percibían la necesidad de representar la “resurrección” de los ideales del padre de la patria que hizo de la geopolítica un elemento esencial para gobernar el país. La “ivoirité” se percibe más como elemento unificador frente al tercero (extra-marfileño) que como enfrentamiento interno por razones étnicas o geográficas.

Hay que señalar que la doctrina de la ivoirieté fue apadrinada por Konan Bedié en su momento para imponerse a Alassane Ouattara.

Se trata por tanto de un argumento que no le interesaba a Gbagbo, consciente de la necesidad de conseguir más apoyos, y no de excluirlos con un discurso de división. Sin embargo las tensiones postelectorales estan llevando a reavivar los fantasmas de rivalidad norte-sur que llevaron a la guerra civil del 2002.

¿Dispone Gbagbo de simpatías populares en los restantes países africanos o su aura es meramente local?  En caso afirmativo ¿En qué funda su prestigio?

Costa de Marfil goza de cierto prestigio o simpatía en el resto de países pertenecientes al área de influencia francófona. Houphuet Boigny en su momento también gozó de cierto prestigio por ser el adalid de la Françafrique. Parece que Gbagbo supo manejar este legado. Fue además un presidente que luchó contra Boigny y llegó al poder después de años en la oposición, generando así la simpatía de la comunidad internacional en general. Además la postguerra le ha erigió en cierto modo en “estabilizador” del país, gracias al control de las instituciones, en concreto del control de las fuerzas armadas. Pero desde su ascenso al poder de forma tan problemática y tras los problemas generados por la Guerra civil, sus apoyos internacionales se fueron desgastando. Los múltiples retrasos electorales que se producían ya desde 2005 ponían de manifiesto artimañas por su parte que mermaban sus apoyos (Le Monde, 30 Octubre 2010).

¿Por qué la 'comunidad internacional' (UE, USA, ONU, UA, CEDEAO) ha optado por la intervención al lado de un candidato, y no por una solución de compromiso como sucedió en Zimbabwe y en Kenya, donde los opositores    -fraudulentamente derrotados en las urnas-  pasaron a primeros ministros?

El devenir de los acontecimientos ha hecho que todos los actores internacionales sean conscientes de la situación real de Costa de Marfil, han percibido finalmente a Gbagbo como un elemento de obstrucción ante la crisis. El mandato de la ONUCI comprendía también la asistencia técnica en material electoral. Lo cual hacía mucho más controlable el proceso, que de hecho fue en varias ocasiones dinamitado por Gbagbo, en ocasiones con la destitución de la Comisión Electoral Independiente (Febrero 2010).

Esta transparcencia ha hecho que UE, USA y en concreto la UA, más proclive a apoyar elecciones fraudulentas, o al menos a no pronunciarse de forma tan contundente, a tomar la determinación de oponerse a la declaración constitucional contraria a la CEI. Es cierto que la CEDEAO está liderada por Nigeria, que está bajo la presión e influencia americana y por tanto ha actuado en línea con USA. No hay que menospreciar el hecho de que en Ghana, Liberia o Sierra Leona y menos en Nigeria se han vivido procesos electorales muy aceptables en términos de transparencia y que han llevado a estos Países a adoptar una postura beligerante ante el no respeto de los resultados electorales.

La opción de Zimbabwe y Kenya a demostrado, por lo menos en el primero, ser una solución inadecuada y solo un alargamiento de la agonía. En Kenya, el proceso ha llevado a una reforma constitucional tan costosa en su elaboración que va a ser todo un reto implementarla. En costa de marfil además, ya se produjo una solución de este tipo en los acuerdo de Ouagadougu que supuso el ascenso de Guillaume Soro, Líder Rebelde del norte, al poder como Primer Ministro del país.

En este punto es preciso también señala la labor de mediación del presidente togolés Compaoré, que también habrá sido clave en la decisión de la CEDEAO y de la UA.

¿Hay precedentes de intervenciones externas, en los Estados africanos independientes? ¿Fueron intervenciones del mismo tipo que la que se está fraguando hoy en torno a la crisis marfileña?

Las alternativas que se están barajando, parecen primar la vía diplomática frente a la vía militar. Aunque la amenaza militar la ha utilizado la CEDEAO que ya intervino en Sierra Leona o en Liberia con las fuerzas de la ECOMOG.

Os recuerdo que a mediados de los años noventa, tras la disgregación somalí y durante el genocidio de Rwanda y la crisis en la región de los Lagos, Pfaff y Ali Mazrui -entre otros- hablaron de la conveniencia de recolonizar África de modo directo o indirecto. El argumento de Mazrui es que por sí misma África no se democratizaría, y sin ese cambio de mentalidad no progresaría: su postura favorable a fuerzas internacionales de intervención es que fuesen preferentemente africanas.

¿Estamos en presencia de una aplicación de la doctrina del nuevo orden mundial que anunció el primer Bush, en 1991, al emprender el desembarco estadounidense en Somalia? ¿O es más bien un modelo nuevo y su objetivo sería imponer la democracia a una élite occidentalizada que no parece dispuesta a ceder espacios de poder?

La intervención armada es la menos deseada por los africanos, y por supuesto por los marfileños, incluso en el supuesto de imposición de la normalidad constitucional. Entre los que se oponen esta por ejemplo el senegalés Pierre Sané, antiguo secretario general de Amnistía Internacional (Notre Voie/AllAfrica Global Media, 31 de Diciembre de 2010).

Las intervenciones armadas en Rwanda y en otras regiones africanas, incluso las apoyadas por la ONU no han dado resultados tan alentadores como para priorizar esta opción. La presión de los países del entorno y de los mediadores africanos como Raila Odinga y los países limítrofes pueden ser más eficaces que una intervención armada sin más.

 

Lucas Olo Fernandes - Master Cultura y Desarrollo en África, Barcelona.

 

Última actualización el Miércoles, 05 de Octubre de 2011 10:34  

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