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Home Economía Economía ¿Son suficientes las actuales iniciativas internacionales de reducción de la deuda externa africana para solventar los problemas de financiación de estas economías?

¿Son suficientes las actuales iniciativas internacionales de reducción de la deuda externa africana para solventar los problemas de financiación de estas economías?

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Alemayehu Geda, Profesor de Economía, Universidad de Addis AbebaSegún Alemayehu Geda los mecanismos actuales de reducción de la deuda están mal planteados. En general los sistemas de reducción de la pobreza no han sido implementados de forma completa. Se han utilizado mecanismos como la ampliación de plazos o la conversión de la deuda, entre otros, pero en el fondo no se ha pretendido un cambio profundo o una reducción total. Como ejemplo Alemayehu Geda expone el caso de los HIPC promovidos por el BM y el FMI. Explica que estos sistemas están diseñados en dos fases, en la primera se prevé una reducción de la deuda en dos tercios y en la segunda del 80 por ciento. Estos sistemas se caracterizan además por el condicionamiento, es decir, se lleva a efecto una cancelación de la deuda con la condición de llevar a cabo o ejecutar un programa de reformas de FMI. Diversos analistas mundiales y ONGs como Intermón Oxfam ya han indicado que si bien la mayoría de países podría acceder o llegar a la primera fase, ningún país africano podría cumplir con los objetivos planteados en la segunda fase y alcanzar una reducción del 80%. Es un ejemplo de que en el mejor de los caso, ningún país lograría cancelar la deuda por completo a pesar de los efectos nocivos de la deuda sobre las economías locales.

Otros mecanismos de ayuda son los HIPC reforzados, en este caso ante el fracaso de la primera iniciativa los donantes decidieron abrir más el acceso  a la deuda, pero seguía solamente la deuda bilateral, y no la multilateral que era la más abundante. Más adelante en Gleaneagles el G-8 decidió condonar el total de la deuda multilateral, pero a su vez exigía haber alcanzado la segunda fase del HIPC, es decir, alcanzar unos indicadores determinados mediante la aplicación de medidas de reforma establecidas por el FMI  y el BM.

Artur Colom, profesor de Economía en la Universidad de BarcelonaTodos estos mecanismos, señala Artur Colom, siguen manteniendo la agenda de corte neoliberal, ya que en ningún momento desaparece el elemento de la condicionalidad. Además el sistema de contabilidad de la Ayuda oficial al desarrollo (AOD) debería reformarse, ya que se da la paradoja de que se computa como ayuda la cancelación de servicios (intereses) de la ayuda, cuando realmente esta no iba a ser pagada. Además el resultado es que la AOD real percibida por los países no es tan abultada como se dice, ya que a efectos reales no hay inyección de capital o flujo de capital, y como esta deuda no iba a poder ser pagada de todas formas, no supone una capacidad de gasto mayor para el país receptor en la práctica.

Alemayehu Geda duda de que incluso la cancelación total de la deuda pueda solucionar los problemas de financiación.  Explica que las causas de la situación actual de crisis en África es consecuencia de un planteamiento histórico erróneo. Entiende que se ha llegado a la situación de generación de deuda tras las independencias, después de que históricamente la economía africana haya sido devastada. Considera que se produjo un punto de inflexión en la época de la revolución industrial que hizo que los países europeos necesitaran más materias primas. Ya desde esta época la economía africana se especializó en materias primas, e importaba bienes manufacturados. A esta situación hay que añadir la esclavitud que provocó la “desaparición” de capital humano, siendo además durante largo tiempo uno de los pocos negocios que suponían, de alguna forma, inversión extranjera. Dicha inversión tampoco se destinaba a una inversión en capital humano ni infraestructuras y menos a políticas sociales.

Todas estas circunstancias llevaron al planteamiento de lo que se consideró lógico en la época, acceso al crédito para poder financiar las reformas o invertir. Pero a su vez la fragilidad de la economía les hacía más vulnerables a las crisis económicas mundiales, las cuales llevaron en pocos años a multiplicar las deudas de muchos de estos países. No ayudaron tampoco las crisis del petróleo o las políticas proteccionistas en materia de agricultura posteriormente aplicadas por los países desarrollados, entre otros factores.

Se puede decir que las estructuras económicas heredadas de los tiempos de la colonización y las circunstancias anteriores a la misma, han provocado los problemas que tuvieron que afrontar las primeros gobiernos independientes en África, que al acceder a los préstamos para realizar mejoras en infraestructuras se encontraron con que la solución se había convertido en realidad en una trampa aún más peligrosa, ya que se vieron a merced de las crisis económicas mundiales. Y es que las reformas estructurales que se plantearon tenían como fin afianzar un sistema económico ya asentado, pero injusto de raíz. A esto se sumaron además otros elementos como la corrupción o la fuga de capitales, lo que ha provocado que se mantenga esta situación hasta la  actualidad.

Alemayehu Geda concluye que  la cancelación de la deuda no es una panacea, ya que el sistema económico sobre el que se basa toda la economía africana llevará a que los países necesiten endeudarse de nuevo para salir adelante. Por ello propone que no se piense tanto en la ayuda sino en la mejora del sistema, en reformas estructurales reales o más profundas, y en concreto dice que el problema de la deuda africana es de comercio y no de ayuda,  en la mejora del comercio internacional.

En este mismo sentido Colom dice que la condonación de la deuda no quiere decir que los problemas del endeudamiento no vayan a reproducirse, al menos mientras persistan los problemas estructurales y las ayudas estén condicionadas a la aplicación de recetas de corte neoliberal que han demostrado ser ineficaces en el contexto africano.

Geda y Colom por tanto coinciden en que la balanza debe estabilizarse ya que mientras que el acreedor la gestione, o las normas comerciales no sean más justas no será posible salir de atolladero.

 

Última actualización el Domingo, 25 de Septiembre de 2011 09:31  

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