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Agricultura y Desarrollo en Africa

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Los modelos coloniales destruyeron los pocos focos de mejora en materia de agricultura en África, ya sea por las políticas discriminatorias como por el modelo económico generado. Dicho modelo perpetuaba la relación de dependencia incluso mucho después del acceso a las independencias: la especialización en materias primas, el respaldo monetario que mantenía la preferencia inversora de la metrópoli y la corrupción de las nuevas élites, se convirtieron en la tormenta perfecta. Las reformas agrarias puestas en marcha durante las independencias se vieron frustradas por varios factores como el beneficio que las élites obtuvieron de las tierras en detrimento de sus legítimos titulares, los avances tecnológicos que hicieron que los productos no fueran competitivos, o las fluctuaciones de los precios en los mercados que provocaban endeudamiento.

 

Los procesos liberalizadores posteriores también fueron un fracaso. Culminado en un sistema donde las grandes compañías multinacionales dominan el mercado internacional mediante el control de los precios. Estas multinacionales son las únicas con capacidad para desarrollar la agricultura y por tanto obligan a los agricultores a endeudarse o trabajar para ellas para subsistir. Sin embargo hay que decir que los precios de los productos agrícolas están lejos de ser regulados de forma justa por el mercado, ya que lo percibido por los agricultores no es un precio justo, ya que está desvirtuado por políticas agrarias proteccionistas europeas y norteamericanas.

Las medidas de diversificación económica se han planteado como alternativa a la dependencia agrícola. Así como aquellas que tengan en cuenta la aportación de los agricultores locales o la implicación de las instituciones locales, las cuales pueden propiciar la recuperación de sistemas de cultivo sostenibles y mejorar la capacidad para autoabastecerse primero y generar un excedente después. Un enfoque equilibrado entre la promoción de la agricultura local y la de exportación es el único que, garantizando la seguridad alimentaria, permitirá un desarrollo económico posterior. Una mayor incidencia en el fortalecimiento institucional puede conducir a políticas agrarias a mayor escala que involucre a las regiones económicas existentes abogando por la defensa de los intereses de los agricultores frente a diferentes amenazas como la extensión de tierras de cultivo para productos que no resuelvan sus problemas inmediatos. Pero en todo caso la complejidad de las situaciones en las que se encuentran los diferentes países debe ser analizada de forma pormenorizada para el establecimiento de políticas agrarias que puedan ser exitosas.

Por su parte los países donantes deberían dar pasos valientes que hagan de la agricultura un sistema más justo, permitiendo a los agricultores africanos competir en mercados externos, desprendiéndose así de la perenne Ayuda Oficial al Desarrollo. La propia denominación de “ayuda” la hace depender excesivamente da las relaciones políticas y por ende será fluctuante y utilizable como mecanismo de presión política en muchos casos. Un compromiso permanente y específico ayudaría a una mejor planificación sobre todo en la prevención de situaciones de emergencia humanitaria.

 

*Lecturas consultadas:

Santamaría, A. : Desarrollo y Subdesarrollo en Africa (Cap 5).

Santamaría, A. : Pensamiento y Realidad Económica (Cap 7).

Ideas Sobre África: Fundación Ideas


Nota: Este es un comentario de un trabajo de la Asignatura del Máster sobre Cultura y Desarrollo en África.

 

Última actualización el Viernes, 27 de Enero de 2012 19:03  

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